Iván Carretero sigue sin entender nada. Iba andando por una oscura calle de Cheste el viernes de madrugada; llamó a un amigo que iba caminando unos metros por delante de él para que lo esperase; y de repente, "entre seis y ocho policías locales" bajaron de dos coches municipales que en ese momento pasaban por el mismo lugar. "Me preguntaron qué había dicho y yo respondí que nada, que sólo había llamado a mi amigo", cuenta. Sin decirle nada más, los agentes le propinaron una paliza, según ha denunciado el joven ante la Guardia Civil de Buñol. "Fueron unos dos minutos en los que me pegarían 40 ó 50 porrazos antes de irse sin decir nada", afirma Iván. El parte de lesiones emitido por el centro de salud de Buñol es claro: "hematoma en borde interno de rodilla derecha" y "hematomas lineales en espalda". Lo que resulta más confuso es por qué se produjo la agresión que denuncia Iván Carretero.
Eso mismo lo ha intentado averiguar el denunciante desde el primer momento. Esa noche, después de recibir la agresión, Iván se fue directo al retén de la policía local de Cheste. Asegura que vio a sus agresores allí y les preguntó por qué motivo le habían pegado. "Nada más preguntarlo, uno de los policías me cogió, me giró el brazo y me empujó la cabeza contra la pared para cachearme". Sólo encontraron sus llaves, el monedero y el teléfono móvil, que lo registraron durante unos minutos. Después, un agente más mayor, que había disuelto la agresión inicial, le conminó a que se marchase. Y entre lágrimas de "rabia e impotencia", dice, Iván se marchó a su casa de Alborache.
El joven volvió a ver a los policías el viernes y les preguntó de nuevo por qué razón le habían agredido en plena calle. No hubo respuesta. Y entonces decidió actuar: interpuso una denuncia ante la Guardia Civil por la agresión de la policía local de Cheste, acompañada del parte de lesiones y de la declaración de un testigo, el amigo que presenció la paliza desde el otro extremo de la calle.
No consta en el registro
Con esta denuncia en la mano, Iván visitó el lunes el retén de la policía local. "Me tiraron de allí tras decirme que el juez ya dictaminará", relata. Después se presentó en el ayuntamiento y le expuso los hechos al alcalde de Cheste, David Doménech (PP). "Que lo mirarán, me dijo el alcalde", añade.
Ni el alcalde ni el jefe de la policía local de Cheste atendieron ayer a las llamadas de este periódico. Sin embargo, una portavoz del ayuntamiento aseguró que "no consta el nombre del agredido en ninguna de las intervenciones realizadas por la policía local de Cheste". "Ni tenemos que desconfiar del joven ni sospechar de la policía local. Así que la Guardia Civil habrá de seguir sus trámites, realizar la investigación oportuna y, después, ya resolverá un juez", señaló la portavoz del consistorio.
Iván Carretero recalca que nunca en sus 29 años ha hecho nada malo a nadie. "Nunca me he peleado. Y esa noche, sólo estuve cenando en un bar y luego fui a un pub a ver una chica". Y no se metió en el bullicio de las motos, recalca. Ahora sólo le queda una "impotencia" tan grande como sus ganas de justicia.
FUENTE: Diario Levante
http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2009/11/11/joven-denuncia-policia-local-cheste-darle-paliza-motivo/650224.html
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jueves, 12 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
A Pablo le han robado su guitarra

Hoy hemos recibido un correo de Pablo.
Nos cuenta en él que lleva varios años en España, es músico y ha intentado ganarse la vida desde que está aquí de todas las formas inimaginables. Primero con la música y después viendo que cada vez tenía mayor necesidad económica, con cualquier trabajo.
Sin embargo en el tiempo que lleva aquí nunca le han dado una oportunidad de trabajar. El dice que puede ser por su color de piel o por no hablar bien el idioma. Así que para poder comer tocaba su música en plazas y terrazas de nuestra “silenciosa” ciudad y con ello conseguía unas pocas monedas cada día, pues recordemos que el ciudadano que está en una terraza no ve al músico de calle como artista sino como mendigo. Si supieran que muchos de sus músicos favoritos también tocaron un día en el metro, en el retiro o en cualquier calle...

Hablamos en pasado por una sencilla razón. Decimos “conseguía unas pocas monedas” porque ya no puede hacerlo. Hace tres días un coche de policía se acercó a el, se bajaron del coche y mientras uno de ellos ponía una multa el otro cogía la guitarra y se la llevaba en el coche.
Pablo ha intentado recuperarla pero en comisaría le dicen que pague la multa de 300 € por su guitarra y se la devolverán. Todo por hacer “ruido” con su guitarra.
Nos escribe para que lo hagamos público. Termina diciéndonos que si él tomara algo que no es suyo estaría robando y que la policía le ha hecho eso mismo a él. Le han robado su guitarra y dice que quiere poner una denuncia porque ahora ni siquiera tiene con qué ganarse la vida.
Ese es más o menos un resumen del mail que nos ha escrito Pablo.
Y nosotros desde la Valencia sin alma le apoyamos. Es mejor buscarse la vida que robar, si ese fuera el caso. Pero es que cuando se trata de músicos o artistas ni siquiera es mendicidad, es arte regalado y si usted quiere paga una moneda y si no pues no, pero ha disfrutado igual del arte que esa persona o colectivo tiene que ofrecerle.
De verdad es esto tan molesto? A quién le molesta de verdad un músico en la calle? A la estética de la plaza?
Siempre se argumenta por la Ordenanza municipal que hace unos días explicábamos. Es ruido. Pero señores, en una ciudad como Valencia?
El tráfico, las obras, los petardos, las mascletás, cualquier celebración, cualquier atasco, los potentes coches de fórmula 1 o cualquier manifestación de España 2000 hace mucho más ruido que la guitarra de un músico. Y si estas cosas siguen pasando en nuestra ciudad y nunca decimos nada, cada día tendremos menos cultura, menos arte libre y menos música para el ciudadano de a pie. Dejaremos que esto sea un feudo donde unos pocos viven a cuerpo de rey y el resto –la gran mayoría- ni siquiera puede sentarse en una terraza y escuchar a un músico.
Desde aquí mostramos nuestro apoyo a los cientos de Pablos anónimos que se encuentran con este problema en las calles de Valencia y para los que una guitarra puede suponer su medio de vida. Nadie tiene derecho a robársela.
La plataforma Valencia sin Alma va a poner todo lo que esté en nuestras manos para denunciar esta clase de injusticias y tratar de que se sepan y se hagan públicas.
Si te ha pasado algo así, cuéntanoslo. Escríbenos a valenciasinalma@gmail.com
Cuántos más seamos, más fuerza tendremos, vamos a darle alma a Valencia!!!
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